Ciudades como laboratorios de innovación

Las razones que llevan a una ciudad a prosperar tienen mucho más que ver con su capital humano que con sus infraestructuras físicas

Edward Glaeser, autor del libro El triunfo de las ciudades, describe bien cómo en EE. UU. un aumento en un 10% de la población adulta con licenciaturas obtenidas en 1980 permitía pronosticar un 6% más de crecimiento de los ingresos entre 1980 y 2000. A medida que la proporción de la población mejora su nivel de educación, aumenta igualmente su desarrollo económico. El vínculo entre formación y productividad urbana se ha ido haciendo cada vez más marcado desde la década de 1970.